Miércoles Septiembre 08 , 2010
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No deje de soñar

Hemos visto muchas  personas  emocionalmente agotadas, han orado, han pedido, han buscado  un gran  amor para su vida, sin embargo,  hasta ahora nada. Por más palabras de consuelo que una persona recibe cuando está sola, parece que no entran en su corazón. La única cosa que realmente la persona quiere es estar con alguien especial a su lado. Para muchos eso es sinónimo de frustración y desesperación. Algunas personas por no haber  encontrado la persona amada acaban desistiendo de sus sueños.

Quien desiste de sus sueños puede tener diferentes razones, pero la mayoría lo hace porque no soporta el tiempo de espera, se sienten decepcionados y pierden la esperanza de alcanzar su objetivo.

Cuando el ser humano no le da valor a lo que Dios puso en su corazón, la respuesta es siempre la misma: frustración. La tristeza viene por no haber logrado aquello que tanto quiso, afectando incluso su fe y, consecuentemente, quitando la ESPERANZA de que un día se realice.

No hay victoria sin lucha. Es cierto que algunas situaciones parecen interminables, pero en todas Dios garantiza la victoria. Si una persona abandona una batalla a la mitad, cuando decida volver, no iniciará donde se detuvo, tendrá que comenzar todo de nuevo.

Es necesario examinar que tipo de actitudes se han tomado para la realización de un sueño. Es indispensable usar las armas correctas en el momento correcto.

Aunque para muchos sea difícil mantenerse soñando, la mayoría desisten porque terminan dando oídos a los bombardeos que el mal  lanza en la mente, como por ejemplo frases de este tipo; “Intentaste, pero eso no es para ti, pues si lo fuese ya habría ocurrido”, “Esa no es la voluntad de Dios para ti”, entre otras.

La receta para vencer en el amor es: LA PERSEVERANCIA. Grandes mujeres como Raquel, Ester, Débora y María también enfrentaron los mismos pensamientos e independientemente de lo que decía el mundo a su alrededor conquistaron, alcanzaron sus metas, tuvieron éxito y victorias. ¿El secreto? Perseverancia.

Parece entonces que existe una línea tenue que divide el desistir y el sueño. Todos los que osan soñar, pasan por pruebas y dificultades. Algunas personas creen que si dejan de luchar todo será más tranquilo, por eso desisten, sin saber cuánto dolor tendrán después.

La fuerza de un sueño es capaz de derrumbar gigantes, murallas y tempestades. Todos los que sueñan pasan por desiertos, pero Dios sustentará con pan y agua a todos sus siervos. No hay quien perseveró y fracasó, la perseverancia tiene como meta la felicidad y como meta la victoria. No desista de sus sueños, si es necesario resucítelos  y  jamás pare de soñar.