
Perder la calma ante una discusión puede ser fatal para cualquier relación. La Biblia menciona una serie de pautas sobre cómo actuar frente a situaciones turbulentas. En Proverbios 15:1 esta escrito que “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor”.
Un poco más adelante, en el mismo libro, usted puede encontrar un banquete de la sabiduría de Dios para el hombre: “Honra es del hombre dejar la contienda; Mas todo insensato se envolverá en ella”. (Proverbios 20:3)
En las relaciones amorosas, se pierde mucho por hablar precipitadamente en el momento equivocado. Pero, finalmente, ¿por qué hay parejas que se aman tanto, pero siempre están peleando?
Estas son personas que aman, pero no puede detectar dónde está el factor que provoca la discordia. Desean estar cerca todo el tiempo, se echan de menos el uno al otro, pero cuando están juntos sienten que algo anda mal.
Lo que le hace falta a muchas parejas es la capacidad de discutir las diferencias y saber resolverlas. El no tener esta capacidad no es el problema, el problema es no buscarla. Tener la mente y el corazón abiertos para el aprendizaje es siempre una virtud.
La situación es más fácil de ser resuelta de lo que parece. Esta faltando simplemente madurez en el amor. Cada cristiano, cuando entra en una relación, tiene que tener en cuenta que está al lado de otro para hacerlo feliz. Si ambos piensan de esa manera, ceder y comprender pasa a ser actitudes normales entre la pareja y ambos sólo ganan.
Cuando hay unidad, los dos hacen planes y comparten todo, sin reclamos. Una pareja que se ama, pero vive discutiendo, no se da cuenta que si las peleas continúan nunca saldrán del mismo lugar, pues un tiempo muy valioso se pierde en los desacuerdos. Es cierto que no existe una pareja que nunca haya tenido un conflicto. Esto es común y normal para las personas que se están conociendo, porque las diferencias siempre van a existir.
Pero el hecho interesante es que son precisamente esas diferencias que van a revelar si permanecerán juntos o no. Es importante evaluar que tanto el hombre como la mujer traen informaciones diferentes desde sus raíces. Por mucho que sean parecidos, siempre habrá diferencias en las personalidades.
Cuando los dos se esfuerzan mutuamente para permanecer juntos aprendiendo a resolver conflictos, que son sin duda el camino para un matrimonio feliz.
Antes de terminar la relación porque las peleas van en aumento, ¿intente resolver los conflictos hablando y orando a Dios? Una gota de agua no puede salvar a una planta, pero varias gotas salvan un jardín. Así es la vida de una pareja. El amor, la comprensión, el ceder, el ser cómplice y amigo debe ser constante para la felicidad de ambos.
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